Consejos y cuidados de la Zamioculcas, una planta que puede con todo

Hoy os voy a hablar sobre los cuidados de la Zamioculcas, una planta de interior resistente, fuerte y que se hace prácticamente a todas las manos.

Seas experto, aficionado o novato con el cuidado de las plantas, hay una que no te traerá muchos problemas y esa es la Zamioculcas. ¿Por qué? porque esta maravilla de planta se adapta a casi todos los ambientes y requiere muy poquitos cuidados para sobrevivir.

Si quieres iniciarte en el mundo de las plantas o quieres tener un detalle con un amigo “manazas” sin dudas, regalarle un Zamioculcas es la mejor opción.

Información Zamioculcas


La Zamioculcas es una planta tropical bastante fácil de encontrar en centros de jardinería, invernaderos e incluso en tiendas tan conocidas como Ikea -donde adquirí la mía-.

En los últimos años se ha convertido en una planta muy popular y si haces un par de búsquedas sobre ella en Pinterest descubrirás el porqué: es una planta espectacular para decorar salones, habitaciones y en general cualquier espacio de interior.

La Zamioculcas es originaria de África Oriental y es fácil verla en lugares como Sudáfrica, Kenia o Tanzania. En su hábitat natural, la Zamioculcas puede alcanzar hasta los dos metros de altura con abundantes tallos repletos de hojas de gran tamaño.

Sin embargo, cuando las cultivamos en el interior de nuestros hogares, son de tamaño más reducido y como máximo alcanzan el metro de altura. A pesar de esto, es una planta exótica con un alto valor decorativo que acapara todas las miradas la coloquemos donde la coloquemos.

Floración Zamioculcas


¿Sabías que el Zamioculcas también florece? Es difícil que florezca en interiores y fuera de su hábitat natural pero lo cierto es que también produce flores aunque con un bajo valor ornamental.

Sus flores son muy similares a las del Anturio y tienen forma de espiga o espata en color crema. Lo habitual es que la Zamioculcas florezca en primavera o verano, aunque también he leído casos en los que ha llegado a florecer en el mes de octubre.

Al final, es de entender que la floración no es ciencia exacta y se produce en función del clima, la temperatura y las condiciones ambientales a las que esté sometida la planta.

Cuidados Zamioculcas


Como os adelantaba al principio del artículo, la Zamioculcas es una planta muy resistente y fácil de cuidar. Ahora veremos qué atenciones necesita:

Iluminación: alta iluminación sin sol directo
Temperatura: 15 y 20 grados
Ubicación: cultivo en interior
Riego: moderado
Abono: una vez al mes en primavera y verano

Iluminación

Como la Zamioculcas es una de esas plantas todoterreno se hace a todo, y esto incluye la iluminación. Se adapta a lo que se le ponga por delante y sobrevive a condiciones de alta o baja iluminación.

No obstante, lo recomendable y apropiado para su desarrollo es recibir una gran cantidad de luz indirecta para favorecer el correcto crecimiento de sus hojas y tallos.

Eso si, asegúrate de que recibe luz filtrada por un store o cortina ya que los rayos del sol directos pueden quemar y dañar sus hojas.

Ten en cuenta que la Zamioculcas es una planta de crecimiento lento y para desarrollarse de forma continuada y segura necesita grandes dosis de luz por lo que te aconsejo que le busques un lugar bien iluminado.

Temperatura

Como es una planta tropical, la Zamioculcas necesita climas cálidos para sobrevivir. Su temperatura ideal se encuentra entre los 15 y 20 grados.

Aunque no lleva muy bien el calor excesivo (al menos por mi experiencia) lo aguanta pero lo que no tolera bajo ningún concepto es el frío. Las temperaturas inferiores a 15 grados pueden acabar con la planta. Por este motivo se recomienda su cultivo en interiores.

Por otra parte, es una planta perfecta para lugares de climas secos porque soporta la humedad ambiental baja, es decir, no tendrás que pulverizar sus hojas -¡bien!-. Para los que tenéis poco tiempo para pulverizar la planta para los que vivís en ciudades de clima seco… ¡Esto es una gran noticia!

Riego

De momento los cuidados de la Zamioculcas están siendo fáciles, ¿verdad? ¡Pues el riego tampoco supone ninguna complicación! sus necesidades respecto al riego son muy similares a las de un cactus. 

La Zamioculcas es una planta que almacena agua en sus hojas y tallos por lo que aguanta estoicamente la falta de agua. Necesita riegos muy moderados ya que su peor enemigo es el exceso de agua.

En verano, regaremos la planta siempre que la tierra esté seca -¡Ojo! puede ser que la capa superficial de tierra esté seca pero si introduces el dedo en el sustrato, el interior podría estar húmedo. Asegúrate bien antes de volver a echar agua-.

Cómo mucho riégala una vez a la semana a no ser que el calor sea excesivo y observes que el sustrato se seca por completo a los dos o tres días. En caso de que esto pase, riégala dos veces a la semana.

En invierno, como las temperaturas son más bajas, no necesita tanto agua por lo que puedes espaciar bastante los riegos y echar menos cantidad de agua.

Puedes regarla una vez cada 10 días aunque como ya he dicho en varias ocasiones, estas reglas no valen para todas las plantas. Cada una está sometida a un tipo de luz y temperatura, por lo que tendrán necesidades distintas. Así que observa siempre el estado del sustrato y de tu Zamioculcas antes de volver a regar.

Abono

Como la Zamioculcas es una planta de crecimiento lento, es importante abonarla para darle más vitalidad y energía. La época para hacerlo es primavera y verano.

Puedes utilizar un abono o fertilizante líquido que se aplica junto al agua de riego. Te cuidado con las dosis que añades. Te recomiendo que pongas siempre un poquito menos de lo que indican en el producto para evitar dañar a la planta.

1Comment
  • Lorena Gómez
    Posted at 11:08h, 23 septiembre Responder

    Buenos días

    Hace poco he trasplantado una y me han sorprendido muchísimo sus raíces, además de ser del grosor como de un cable de cargador de móvil, también tiene unas protuberancias duras, redondeadas y de color marrón claro que me han recordado a las patatas, ahí debe ser donde almacena el agua, ya que no tiene hojas carnosas como las crasas ni la forma de los cactus.

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